Antes de elegir marca o modelo, hay una decisión más importante: cuántas unidades necesitas de verdad, para qué ruta y durante cuánto tiempo. La flotilla se planea desde la operación, no desde el catálogo.

Empieza por el uso, no por el vehículo

Kilometraje mensual, tipo de carga, terreno, número de conductores, estacionalidad. De esos datos sale el vehículo adecuado y el plazo razonable del contrato. Una unidad sobrada para su ruta es capital dormido; una corta se convierte en mantenimiento constante y tiempo parado.

Qué debería venir incluido

Una flotilla bien planeada no es la más grande ni la más nueva: es la que nunca detiene la operación.

Crece por etapas

No hace falta comprometer hoy la flotilla de dentro de tres años. Bajo arrendamiento puro puedes dimensionar por etapas, ajustar cuando la demanda lo pida y renovar con unidades nuevas al término de cada contrato, sin cargar con la reventa de las viejas.

Vehículos ejecutivos de flotilla

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